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Dickinson, Emily

Emily Dickinson (Amherst, Massachusets, 1830-1886). Poetisa estadounidense. Pasó gran parte de su vida recluida en una habitación de la casa de su padre en su Amherst natal. Autora de una obra sencilla y profunda que la ha situado en el panteón de poetas fundacionales estadounidenses que hoy comparte con Edgar Allan Poe, Ralph Waldo Emerson y Walt Whitman. Excepto cinco de sus poemas (tres de ellos publicados sin su firma y otro sin que la autora lo supiera), su ingente obra permaneció oculta e inédita hasta después de su muerte.

de la Rubia, Kike

Kike de la Rubia (Madrid, 1980). Diversas motivaciones le llevaron a transitar por diferentes materias: hacia la arquitectura, hacia la escenografía y hacia la fotografía, llenando en cada estadio montones de hojas de apuntes con dibujos. De manera casi inevitable se topó con la ilustración y a ello se dedica desde no hace demasiado tiempo. Ha ilustrado varios libros y realiza carteles para obras de teatro de manera habitual. Su obra ha sido seleccionada en diversos concursos y certámenes y se ha expuesto en España e Italia. Tiene miedo de las multitudes y del ruido, por eso vive en una gran ciudad.

Versión papel 
Tamaño: 13 x 19 cm.
Encuadernación: Rústica
Páginas: 112
ISBN: 978-84-92683-86-4
Versión ebook 
Tamaño: 4.1 Mb
ISBN: 978-84-16112-15-9
 
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Audiolibro  

Emily Dickinson

El viento comenzó a mecer la hierba

Traducción de: Enrique Goicolea
Ilustrado por: Kike de la Rubia

 

Emily Dickinson fue una mujer inteligente, rebelde y culta que, en su encierro voluntario en la habitación de su casa en Amherst, construyó una de las obras más sólidas de la literatura universal.
Como señala Juan Marqués en la presentación, sus poemas «además de ser escritos, en principio, exclusivamente para la inmensa minoría de sí misma, fueron, a un tiempo, complicadísimos y simples, alegres y tristes, transparentes y enigmáticos. Son poemas que acompañan y ayudan a vivir a quien los lee, que enseñan a observar mejor, que obligan a ser más compasivo».
Aunque su obra es muy extensa, hemos preferido editar un libro pequeño, íntimo, dickinsoniano, para lo que ha sido fundamental la visión poética de las ilustraciones de Kike de la Rubia.

 
No hay, que yo sepa, una vida más apasionada y más solitaria que la de esta mujer. Prefirió soñar el amor y acaso imaginarlo y temerlo.
Jorge Luis Borges

8,49