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Hoffmann, Ernst Theodor Amadeus

Ernst Theodor Amadeus Hoffmann (Königsberg, 1776 - Berlín, 1822). Escritor y compositor alemán. Hijo de un abogado, su tercer nombre era originalmente Wilhelm, pero más tarde adoptó el de Amadeus en honor a Mozart. Estudió derecho en Königsberg. Vivió en Varsovia, donde creó una orquesta y se dedicó a componer. En 1814 aceptó el cargo de Consejero de Justicia del Tribunal de Berlín, sin que por ello se resintiera su ingente producción literaria de aquellos años. Su fama se debe más a su obra como escritor que a sus composiciones. Adscrito al Romanticismo, donde más destacó su gran personalidad fue en sus cuentos fantásticos, en los que se mezclan el misterio y el horror, y que han alcanzado fama universal. En ellos crea una atmósfera en ocasiones de pesadilla alucinante y aborda temas como el desdoblamiento de la personalidad, la locura y el mundo de los sueños, que ejercieron gran influencia en escritores como Víctor Hugo, Edgar Allan Poe y el primer Dostoievski.

Gurrutxaga, Maite

Maite Gurrutxaga (Amezketa, Guipúzcoa, 1983). Estudió Bellas Artes en la Universidad del País Vasco (Bilbao) y la Universidad de Barcelona. En Bellas Artes redescubrió el mundo de la ilustración. Comenzó a ilustrar libros en 2008. Desde entonces, ha trabajado en libros para niños, jóvenes y adultos, así como discos, revistas o carteles. Su trabajo ha sido reconocido con diferentes galardones como el Premio Euskadi de Literatura en Ilustración de Obra Literaria o, en 2015, el Premio Lazarillo de Álbum Ilustrado.

Versión papel 
Tamaño: 17 x 24 cm.
Encuadernación: Cartoné
Páginas: 128
ISBN: 978-84-17281-74-8
Versión ebook 
Tamaño: 7,1 Mb
ISBN: 978-84-17281-90-8
Formato: Epub2
 
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Ernst Theodor Amadeus Hoffmann

Cascanueces y el Rey Ratón

Traducción de: Isabel Hernández
Ilustrado por: Maite Gurrutxaga

 

«Durante todo el día 24 de diciembre los hijos del consejero médico Stahlbaum no habían podido entrar en la sala principal y menos aún en el salón de gala contiguo. Fritz y Marie estaban agazapados en un rincón de la salita de atrás; el oscuro crepúsculo había hecho ya su aparición y sentían mucho miedo, pues, como solía ser habitual ese día, no les habían llevado ninguna luz. Fritz, susurrando en secreto, le contó a su hermana pequeña (acababa de cumplir siete años) que, desde por la mañana temprano, había estado oyendo ruidos, murmullos y suaves golpes en las habitaciones cerradas. Que no hacía mucho un hombrecillo oscuro había pasado por el pasillo a hurtadillas con una gran caja bajo el brazo, pero que él sabía de sobra que no era otro que el padrino Drosselmeier».

Así comienza el cuento clásico que Hoffmann compuso para los hijos de su amigo Julius Eduard Hitzig: Marie y Fritz, quienes, como señala la traductora, Isabel Hernández, en su epílogo, «no son solo niños, sino que como tales representan algo mucho más valioso y que es ni más ni menos la poesía romántica frente al mundo racional de los adultos».

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