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Faulkner, William

William Faulkner (New Albany, 1897-Oxford [EE.UU.], 1962). Escritor estadounidense, nacido en una familia tradicional y sudista, marcada por los recuerdos de la guerra de Secesión. El Sur le serviría de inspiración literaria casi inagotable. Misisipi y el carácter típico sureño conformaron su sentido del humor. Viajó bastante y participó activamente en la I Guerra Mundial como piloto de la R.A.F. Su carácter compulsivo, que le hacía trabajar de noche y en largas sesiones, fraguó un mito que él mismo cultivó y que se refleja en su personalísimo estilo. En 1950 recibió el premio Nobel de Literatura por «su poderosa y estilísticamente única contribución a la moderna novela norteamericana», reflejada en obras tan importantes como El ruido y la furia o ¡Absalón, Absalón!

Stevenson, Robert Louis

(Edimburgo, 1850 - Vailima Upolu, Samoa Occidental, 1894). En la tumba de este escritor escocés, en una lejana isla de los mares del Sur a la que fue por motivos de salud, figura grabado el apodo que le dieron los samoanos: Tusitala, «el contador de historias». Se dio a conocer como novelista con La isla del tesoro (1883) y su popularidad como escritor se basó fundamentalmente en los emocionantes argumentos de sus novelas fantásticas y de aventuras, en las que siempre aparecen contrapuestos el bien y el mal, a modo de alegoría moral que se sirve del misterio y la aventura. Fue muy reconocido en vida y su escritura ha sido de gran influencia para importantes autores posteriores.

Versión papel 
Tamaño: 11 x 17 cm.
Encuadernación: Rústica
Páginas: 96
ISBN: 978-84-16440-05-4
Versión ebook 
Tamaño: 421 Kb
ISBN: 978-84-16440-07-8
 
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William Faulkner, Robert Louis Stevenson

Caminar

Traducción de: Enrique Maldonado

 

«Pasear es un entretenimiento distinguido, burgués, ocioso, elegante…; caminar es más bien algo instintivo, natural, salvaje. Pasear es un rito civil, y caminar es un acto animal. Pasear es algo social, y caminar algo más bien selvático, aunque sea por las calles de una ciudad. El que pasea se imagina paseando, o gusta de observarse según la perspectiva de los otros; el que camina es, en ese sentido, extrovertido, solo le importa el afuera. El que pasea coquetea diciendo que sale a buscarse a sí mismo, a conversar machadianamente con uno mismo, a reunirse consigo mismo, a reencontrarse o reconstruirse…; el que camina tampoco sabe nada pero por lo menos ya ha alcanzado a darse cuenta de que hay poco que escarbar dentro de sí, y rastrea vorazmente el exterior, las calles, los campos, los cielos. […] Caminar es algo que está decisivamente relacionado con la independencia y con la libertad.»
(Del prólogo de Juan Marqués.)

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