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Donald Trump en Vanity Fair

Cuando Donald Trump se declaró fan de James Bond, adicto a los despidos y enemigo de su propio pelo | Cuestionarios Vanity Fair

El célebre cuestionario Proust sigue siendo muy utilizado como fórmula rápida y directa en todo tipo de publicaciones para que un personaje célebre pueda dar algunas pinceladas acerca de sí mismo. A veces con humor, otras con sarcasmo o con aires de grandeza, cada entrevistado hace suyas las preguntas y trata de mostrarse… como cree que es.

Cuestionarios Proust de Vanity Fair

Hace ya cinco años que publicamos un título atemporal donde los haya. Exquisito y lleno de datos y curiosidades,  la obra regresa a la actualidad en función de las hazañas de sus 101 protagonistas: Vanity Fair. Los cuestionarios Proust. Las 101 mejores entrevistas de la mítica revista Vanity Fair ilustradas por Risko.

Viendo la acalorada, virulenta y meteórica batalla de Donald Trump por alcanzar la Presidencia de los Estados Unidos, hemos reabierto las entrevistas de Vanity Fair para releer al que en su momento era un atrevido, ingenioso y ególatra hombre de negocios que intentaba mantener una smart talk para seguir haciendo crecer su imperio sin levantar demasiadas ampollas.

 

Donald Trump responde al cuestionario Proust de Vanity Fair

Donald Trump en Vanity Fair

Donald Trump ilustrado por Risko. Los cuestionarios Proust de Vanity Fair.

Vanity Fair Donald Trump Nórdica Libros Entrevistas

Donald Trump reconoce abusar de la frase “¡estás despedido” y no se cansa de ver a James Bond en acción. ¿Si no fuese Donald Trump? Sería un gran edificio de Nueva York.

• Si quieres saber más acerca del libro, sus cuestionarios y las ilustraciones, puedes hacerlo → aquí

• Puedes leer online el cuestionario en inglés en la web de Vanity Fair  aquí

Una historia de Nueva York, de Washington Irving, o el elaborado hoax literario que se convirtió en un clásico neoyorquino

No había cumplido los 30 años todavía cuando Washington Irving publicó su Una historia de Nueva York, y sin embargo quedó demostrado que su corta edad le había bastado para convertirse en un maestro de la sátira y el dueño de una imaginación desbocada. Para prueba, qué mejor que el título original, completo (y un poco más largo) de la obra:

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Página de título de la quinta edición de “History of New York.” HARVARD UNIVERSITY LIBRARY

Traducido al castellano:

Historia de Nueva York desde el principio de los tiempos hasta el fin del dominio neerlandés, la cual contiene, entre muchas cuestiones sorprendentes y curiosas, las inenarrables reflexiones de Gualterio el Dubitativo, los desastrosos proyectos de Guillermo el Irascible y los hidalgos logros de Pedro el Testarudo, los tres gobernadores neerlandeses de Nueva Ámsterdam, en la que es la única historia auténtica de la época que ha sido o será publicada.

Sin embargo, una obra con tan vistoso nombre no era suficiente para Irving: semanas antes de la publicación del libro, y de manera anónima, el autor publicó en el periódico una serie de avisos donde se inquiría sobre un tal Knickerbocker, al parecer un “caballero menudo y entrado en años” que había desaparecido de su hospedaje sin dejar rastro:

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Y es que Una historia de Nueva York no es solamente una sátira donde los hechos y la ficción se mezclan hasta volverse indistinguibles uno de otro, es también una elaborada farsa –quizá uno de los primeros hoax literarios– en la que la publicación del libro es una manera de recaudar fondos para saldar la deuda de Dietrich Knickerbocker (quién figura como autor del libro) con Seth Handaside, el dueño del hotel donde Knickerbocker fue visto por última vez.

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La obra no estuvo despojada de polémica: Irving (en boca de Knickerbocker) narra una historia de los orígenes de Nueva York despiadadamente ácida, desde la época en que la ciudad llevaba el nombre Nueva Ámsterdam y estaba habitada por las colonias neerlandesas, es decir, los antepasados de importantes familias neoyorkinas que encontraron ofensivas las burlas y caracterizaciones del libro.

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Sin embargo, entre todas las bromas hay también mucha seriedad en esta Historia de Nueva York. Washington Irving  forjó la obra en una época en que Nueva York enfrentaba una crisis de identidad y en la que todavía no había mucho material escrito sobre la ciudad. Irving derrocha imaginación y humor, pero también forja de una manera notable toda la primera mitad del XVII neoyorkino, investigando en las bibliotecas y trabajando pacientemente.

Esa combinación de rigurosidad y humor transgresor, de investigación tradicional y mercadotecnia de vanguardia (quién puede dudar que Irving no sabría generar memes virales si publicara sus obras en el siglo XXI), convirtieron a Una historia de Nueva York en un libro muy léido, hasta tal punto que el término knickerbocker sigue siendo parte del imaginarior colectivo y forma parte, a día de hoy, de la jerga para designar a los nativos de Nueva York

Todas estas razones convierten a Una historia de Nueva York en un libro que nos enorgullece muchísimo publicar, con una traducción impecable de Enrique Maldonado Roldán.

+ Comienza a leer Una historia de Nueva York ahora.

+ Washington Irving en Nórdica Libros.

+ Un interesante artículo sobre Knickerbocker
y su relación con Nueva York, en Finebooks Magazine. [inglés]